Pabellón de frontenis
Elche . Alacant . España . 2004
- Autor
-
Antonio Maciá Mateu
Detalles del proyecto
Año: 2004
Tipo: obra nueva
Superficie construida (m2): 1.580
Altura maxima: 14
Colegio: CTAA
Info
Arquitecto Proyecto Antonio Maciá Mateu Jorge S. Gasa Estructura Rosario Paco López Dirección ejecución Rosario Paco López ESS-coordinación SS Rosario Paco López Ingeniería instalaciones ICA instalaciones Fotografía Justo Oliva M. David Frutos Cliente Excmo. Ayuntamiento de Elche Constructor LUBASA Plazo de ejecución 9 meses Sup. construida 1580 m2 PEM 1.093.000 €
publicado el 09/02/2013
Trabajando con estas dos ideas, se configura un edificio compuesto por un gran recinto cerrado de color rojo que está ocupado en un 50% por la cancha de juego (30×14.5×14 m), el otro 50% por las gradas, con capacidad para 440 personas, bajo ellas si ubican los vestuarios, enfermería, despachos, almacenes y otros usos típicos de este tipo de instalaciones.
El recinto rojo queda envuelto por una piel de aluminio que permite definir un espacio entre éste y el espacio que, desde proyecto, se utiliza para situar todas las circulaciones del edificio. en realidad, este espacio funciona como una cámara permanentemente ventilada, pues la piel de aluminio esta perforada, lo que permite controlar de forma natural, las condiciones térmicas del interior del recinto, además, permite trabajar con espacios de proporciones y dimensiones poco habituales (vestíbulo de 15 m de altura.)
Esta configuración de edificio permite conseguir el principal de los objetivos iniciales, un edificio con la imagen cambiante.
Por el día y desde el exterior, el edificio se aprecia como un gran volumen ciego, de planos perfectamente definidos, como si fuera una gran roca tallada, tan solo matizado por los textos de la fachada que indican los usos de esta instalación deportiva. todavía por el día pero situados en el interior del edificio y observando el exterior, la piel de aluminio desaparece. Por la noche y desde el exterior el efecto es justo el contrario. a medida que se acerca la noche, la intensidad de la luz natural disminuye, aumentando la de la luz artificial del interior, desvaneciéndose la piel de aluminio hasta dejar al descubierto el recinto rojo interior.
En definitiva, un edificio de dos caras: el día y la noche.
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