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Por un uso ético de los datos de la arquitectura y de los arquitectos

Ante los cambios que llegan en big data, arquitectura y protección de datos

Vicente Castillo Guillén por Vicente Castillo Guillén 28/03/2017 10:19

Esta historia quizá la conozcas: un día te llega un email diciendo que eres finalista en los "premios" de una conocida web de arquitectura.

Así que inicias una campaña para que todos tus amigos, conocidos, los amigos de tus hijos, el frutero y el vecino del 5º, voten por tu obra.

A continuación te explicamos los riesgos de ésta y otras prácticas aparentemente inofensivas surgidos tras la aparición de nuevas tecnologías como el big data.  

Los datos son el petróleo del siglo XXI”, es un mantra que se repite últimamente en multitud de publicaciones, siempre asociado a lo que se conoce como big data. No constituye por sí solo un cambio de paradigma todavía y tiene sus limitaciones, pero es indudable que estamos ante una evolución tecnológica cuyo potencial amenaza con sacudir los cimientos de muchos sectores, entre ellos el de la arquitectura.

Los arquitectos oímos hablar del big data como algo que servirá para mejorar la gestión del tráfico o para la optimización del consumo eléctrico procedente de las luminarias de las calles. 

Pero esto es solo una mínima parte de lo que este campo de conocimiento basado en el uso de algoritmos informáticos puede generar y que tendrá profundas implicaciones en aspectos éticos y relativos a protección de datos en arquitectura, a todos los niveles. 

La arquitectura y el urbanismo medidos en tiempo real

Los arquitectos hacemos habitualmente proyectos urbanos y edilicios con datos reales muy escasos acerca del comportamiento de las personas. No se suelen decir cosas como "la creación de este barrio con esta tipología de vivienda en lugar de esta otra aumentará los niveles de satisfacción del ciudadano en un 5%", o "reducirá los niveles de obesidad de los residentes en un 6%".

Tampoco sabemos si los usuarios realmente usan “esa vivienda unifamiliar que le hemos diseñado” como esperábamos. Si usan la terraza en verano, o si las ventanas permanecen cerradas para optimizar la calefacción.

Una vez entregadas las llaves, es "su isla". Su intimidad.

Su secreto

Los actuales sistemas de sensores distribuidos por el mundo en forma por ejemplo de teléfonos móviles permiten conocer cómo se comportan los grupos de personas de verdad, sin necesidad de preguntarles.

Es un hecho constrastado científicamente que las personas tenemos comportamientos bastante predecibles la mayor parte del tiempo. Disponiendo de las bases de datos adecuadas, manipular éstas para obtener información del comportamiento es relativamente barato (se puede hacer con software libre), aunque técnicamente complejo.

En lo que respecta al diseño del territorio y al espacio urbano el big data supone de facto una revolución. Decisiones sobre si hay que peatonalizar tal o cual calle, tener información sobre cuáles son las "zonas muertas" de una ciudad y a qué horas y días exactos es hoy más fácil que nunca.

El big data permite generar mapas con información de la capa relativa a la realidad social. Estos mapas era impensable crearlos hace solo unos años atrás. Y no solo hablamos de información "sociológica". Las redes eléctricas en países emergentes como Senegal se diseñan ya atendiendo a la actividad de las redes de telefonía móvil. También el análisis territorial en base a los datos procedentes de los teléfonos móviles está sirviendo para optimizar la gestión de eventos, o las estrategias turísticas de los territorios. Esto es solo el principio. El “Urbanismo del big data” ya trabaja con el análisis de cómo parámetros más específicos, como el estado financiero de una persona, afectan a los patrones de movilidad en las ciudades.

La transformación de la gestión del hecho urbanístico no solo está ocurriendo desde el lado público. Empresas privadas están utilizando el big data para ofrecer herramientas que sirvan a los profesionales del comercio para la mejor toma de decisiones, afectando a aspectos como la implantación del negocio. También en el mercado de la vivienda están desarrollando herramientas que influyen en la fijación de precios.

En lo relativo a los edificios, la dificultad de obtener datos de posición precisos de los teléfonos móviles en interiores hace más difícil el uso de estos datos como fuente de big data. Para saber lo que pasa dentro de casa las grandes tecnológicas tratan de obtener la información por otros medios, a través de información por ejemplo del comportamiento energético de la vivienda o incluso de la voz de los usuarios, con dispositivos como Echo o Nest

Con el móvil y la generalización del IoT (Internet of Things, o Internet de las Cosas) casi cualquier aparato acabará convirtiéndose en un potencial proveedor de datos de comportamiento dentro de las viviendas, como recientes noticias se encargan de alertar. 

Desde una perspectiva en positivo esto puede servir a los arquitectos para implementar círculos virtuosos de aprendizaje continuo y de testeo de las soluciones arquitectónicas. El "secreto" de si una arquitectura funciona bien está más cerca de ser desvelado, quizás para horror de algunos arquitectos que verán sacada a la luz pública las ineficacias de sus propuestas.

El 'secreto' de si una arquitectura funciona bien está más cerca de ser desvelado.

El big data también sirve para medir cambios en el comportamiento de las personas pero también para generarlos. Gracias a la influencia social muchos comportamientos humanos funcionan como si fuesen agentes contagiosos. Las personas dejan de fumar en grupo. Engordan en grupo.

Podríamos imaginar una especie de influencia del entorno construido y podríamos medirla y testarla usando big data. La arquitectura como motor de cambio de comportamiento medible está muy cerca si no está ya aquí.

Del grado de control que podamos tener sobre esta influencia dependerá en gran medida el éxito de la implantación del big data en arquitectura. Para que podamos decir con precisión cosas como “use esta tipología de vivienda que reducirá la obesidad en un rango del 3 al 6% en un 80% de los usuarios”. 

Datos de arquitectura en Internet. Riesgos ocultos

Aparentemente una planta de una vivienda es algo inofensivo. Cuando vemos una en un portal de arquitectura en internet pensamos: "La posibilidad de un uso perverso es remota. Podría ser útil a un ladrón para robar pero si no indico la dirección postal no pasa nada".

En la mayoría de los casos es así. Y de hecho no suelen conocerse casos de un uso delictivo directo de este tipo de información arquitectónica en la red. Sin embargo el uso inadecuado puede darse por otras vías, más “difusas”. 

En la Política de Privacidad de Architizer podemos leer: “We may also share your information with third parties in order to inform you about products or services that may be of interest to you, to supplement their information about you, or for other business purposes”.

Traducido al castellano sería algo así como “Podemos también compartir tu información con terceros para informarte sobre productos y servicios que pueden interesarte, para suplementar su información sobre ti, o para otros propósitos del negocio”.

Este tipo de frases están en la base de conflictos de gigantes como Facebook o Google con las autoridades europeas. De un lado la protección de las personas, de otro las realidades de comportamiento y la aparente poca importancia que damos a estos asuntos. Un poco más allá, el negocio.

El 25 de Mayo de 2018 se comenzará a aplicar la General Data Protection Regulation (GDPR) de la Unión Europea. Reemplazará a la Directiva actual y se aplicará directamente en los Estados Miembros sin necesidad de implementar una legislación nacional. Esta nueva regulación implicará muchos cambios en lo relativo a la protección de datos. El planteamiento europeo contrasta fuertemente con las posturas de EEUU.

En el ejemplo de una planta de una vivienda en un portal de internet debemos pensar que para una persona que posea las bases de datos adecuadas reconstruir de quién es esa vivienda a través de otros datos (incluso públicos) puede llegar a ser muy fácil. Es lo que hace el buscador de Google. Seguro que muchos solamente utilizando el buscador serían capaces de encontrar dónde está esa vivienda.

Algunos podrán pensar que la solución es la anonimización de los datos. Encriptar algunos campos clave. Esto es, sencillamente, imposible excepto que transformemos las bases de datos en otras más generalistas, lo que las vuelve inútiles. El conocimiento sobre reidentificación de usuarios anonimizados en bases de datos lleva a esa conclusión.

En este sentido es célebre la anécdota del Gobernador de Massachussetts que recibió su propio historial médico por correo postal después de que unos años antes el Gobierno de dicho Estado tomase la decisión de publicar las bases de datos anonimizadas de historiales médicos por considerar que esto era beneficioso para la sociedad con fines de investigación.

¿Cómo pudo ocurrir esto? Una estudiante del MIT desanonimizó la base de datos de historiales médicos combinándola con otras bases de datos. Y aquí es donde entra la frase de la Política de Privacidad de Architizer. Recuerda: “para suplementar su información sobre ti”.

Imaginemos que no solamente tenemos las plantas, sino muchos más parámetros. Aquí es donde entra BIM:

BIM + big data: un riesgo importante que debe gestionarse adecuadamente

El conocido como BIM (Building Information Model) añade nuevos grados de riesgo. Un edificio diseñado en un programa tipo Revit o Allplan convierte al edificio en un modelo paramétrico. El diseño es un conjunto de datos dimensionales, cuantitativos y cualitativos del edificio. A partir del modelo BIM se pueden extraer fácilmente datos de superficie, materiales, tipo de estructura... y mucho más.

Es momento de revisar BIM como una fuente de datos personales. ¿Hay datos personales de los futuros inquilinos de un edificio en un modelo BIM?

Imaginemos el caso más evidente de una vivienda para una persona discapacitada que ha implicado adoptar determinadas acciones de diseño. Esa discapacidad podría ser posible "leerla" del modelo BIM de su vivienda. ¿Debería poder circular por Internet ese modelo BIM?

Vayamos más allá: ¿podrían extraerse de ese archivo parámetros como la orientación religiosa de una persona? ¿O la vida sexual?

Cualquier arquitecto sabe que determinados modos de vida tienen plasmaciones espaciales construidas concretas. Una persona en silla de ruedas, el ejemplo más evidente quizá, requiere de unos espacios para radios de giro de la silla. 

Muchos dirán: bueno sí, pero solamente con un modelo BIM de su edificio es muy difícil estar seguro de que una persona es de una determinada manera. Y aquí es donde viene la clave donde enlazamos con el ejemplo del gobernador de Massachussetts o la Política de Privacidad de Architizer citadas. Quizá solamente con un modelo BIM no podamos extraer ciertos datos. Pero combinando la base de datos que nos da un modelo BIM con otras bases de datos podemos construir armas muy potentes contra la privacidad.

Hazte las siguientes preguntas:¿qué podríamos llegar a saber si combinamos la información de un modelo BIM con los datos procedentes de tarjetas de crédito de sus inquilinos? ¿Y la información de sus redes sociales (incluido el procesamiento de los textos de los mensajes)? ¿Y de las redes sociales de sus vecinos? ¿Y la de los móviles? ¿Y de dispositivos como Echo?

Es conocido que a partir de la manera en que se usa el móvil se puede llegar a ser capaz de saber la edad y el género de una persona con una precisión bastante elevada. Y es conocida la inmensa cantidad de información sobre personas concretas que se puede obtener por ejemplo solamente con el big data procedente de los desplazamientos en taxi de una ciudad.

Ahora imaginemos que tuviéramos no la planta de una sola vivienda, sino las plantas de miles o incluso millones de edificios. 

Es momento de revisar BIM como una fuente de datos personales

El salto cualitativo del big data en arquitectura

No entraremos en profundidad en detalles técnicos sobre este punto, pero adelanto solamente que el disponer de datos masivos aporta tres novedades sustanciales:

- la posibilidad de predecir

- la posibilidad de generar inteligencia artificial que realice tareas que sustituyan a las personas

- la posibilidad de conocer cuáles son los parámetros más relevantes que condicionan un comportamiento en las personas.

Sabiendo cuáles son los parámetros más relevantes recientes estudios muestran cómo utilizando técnicas de big data es posible vender 13 veces más que con las técnicas tradicionales basadas en la experiencia de los especialistas en marketing.

¿Comprendes ahora el potencial disruptivo y de creación de asimetrías y distorsión de los entornos socioeconómicos de estas tecnologías?

El big data y sus aplicaciones en Inteligencia Artificial pueden servir para construir sistemas que generen diseños basados en el aprendizaje realizado sobre millones de proyectos de arquitectura. Y es posible que estos sistemas sean tan avanzados que ni los arquitectos ni los propios programadores entenderán los procesos que el sistema desarrolla para tomar decisiones, como ya está ocurriendo en otros campos donde se están implementando sistemas de Inteligencia Artificial.

Esta es una amenaza para los puestos de trabajo en arquitectura tan real como lo es el coche autoconducido o Uber para los taxistas. 

El arquitecto será fundamental en estos procesos, ya que los algoritmos no son perfectos, y generan problemas conocidos que deben ser controlados, pero quizá muchos dejen de ser necesarios. De hecho, uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta la humanidad son los sistemas pilotados por algoritmos que pueden generar sesgos y desviaciones sistémicas. Algo que ha llegado a la Oficina Ejecutiva del Presidente de los EEUU y que se conoce como "data discrimination". En este asunto, nuevamente aparecen noticias que dan cuenta de estos riesgos.

Nuevas maneras de hacer arquitectura

El potencial del uso de los datos en arquitectura va mucho más allá de lo imaginable actualmente, y los arquitectos deben familiarizarse con este ámbito de conocimiento. El big data es un asunto técnicamente complejo, pero no inaccesible.

Algunos arquitectos que decidan entrar en este campo poco a poco irán habituándose a términos como spectral clustering, o eigenvector, que tan ajenos pueden sonar ahora.

Y esta entrada generará nuevas corrientes de conocimiento en la disciplina. Conceptos como la salubridad de un edificio pueden adquirir nuevos matices y convertirse en cualidades dinámicas medidas en tiempo real. Gracias al big data, añadido a la capa relativa a la estructura social y espacial de un edificio podremos evaluar la salubridad de un edificio en relación a su situación respecto de una epidemia de gripe, por ejemplo.

Conceptos del campo de conocimiento del big data, como "distancia efectiva", una suerte de distancia virtual entre lugares, en la que la distancia se mide en parámetros no evidentes, como "tiempo de llegada de una enfermedad a una ciudad desde la fuente de contagio inicial" pueden traer nuevas visiones y nuevos modos de desarrollar proyectos.

Y sobre todo el big data puede ayudarnos a responder a algunas de las cuestiones más trascendentes para la arquitectura desde hace siglos.

El potencial del uso de los datos en arquitectura va mucho más allá de lo imaginable actualmente

La necesidad de una infraestructura de gestión de los datos de arquitectura y de los arquitectos

Mientras esta revolución tiene lugar es necesario gestionar adecuadamente todos los riesgos que para la profesión de arquitecto y para la propia arquitectura se están generando. Antes de que sea demasiado tarde.

Subir determinada información a Internet es peligroso, todos lo sabemos. Pero alguna información aparentemente inofensiva puede llegar a ser peligrosa cuando se procesa con herramientas de big data.

En el caso de la información de la arquitectura, a los riesgos de privacidad se suman otros que tienen que ver con la seguridad, la economía, el medio ambiente, e incluso militares.

La gestión de grandes bases de datos de arquitectura y de los arquitectos debe estar gestionada y supervisada adecuadamente. Insistimos, una base de datos anonimizada no es suficiente, y con ella una persona con los conocimientos adecuados puede extraer datos muy relevantes sobre la vida de personas concretas. Si además, las bases de datos se combinan el riesgo aumenta exponencialmente.

Se hace fundamental crear una entidad que gestione los datos procedentes del sector de la arquitectura o, si se quiere más ampliamente, de la construcción, y que implemente los protocolos y tecnologías que se están desarrollando a nivel científico para garantizar la protección más adecuada y más ética sobre esta información.

Lo ideal es que se cree una estructura institucional, del mayor rango posible, para tratar esta información. Dado que la protección de datos es diferente en las distintas regiones del mundo, una estructura unificada mundial parece poco viable, aunque deseable.

En España los Colegios de Arquitectos acumulan cantidades ingentes de información sobre arquitectura, principalmente a través del Visado y los Archivos Documentales y podrían cumplir esta función. Actualmente en su mayoría disponen de lo que se conoce como "dark data", esto es, datos que se guardan pero que no se analizan suficientemente ni se explotan para que aporten valor. O en algunos casos no están estructurados.

Si los Colegios de Arquitectos estructurasen, almacenasen, analizasen y destilasen adecuadamente la información que poseen sobre el sector, ¿cuánto valor se podría trasladar a la sociedad y al entorno construido?

¿Seríamos capaces de anticipar crisis? ¿Seríamos capaces de reducir impactos medioambientales? 

En este asunto hay que cuestionar cómo están los Colegios de Arquitectos, y en especial el CSCAE, abordando la revolución de Internet y las nuevas tecnologías. Cuando se habla de Google o Facebook se dice: “Recuerda, si no eres el cliente eres el producto”. ¿Están siendo los arquitectos el producto de plataformas como Architizer, Archilovers, etc?

En mi opinión, sin duda. 

Volviendo a la situación del concurso con el que comenzábamos este escrito en el que iban a “premiar” (sin un euro) tu magnífica obra a la que has dedicado 3 años de tu vida. ¿Sabes que cuando haces que todos tus contactos voten por tu obra estás dando a esa web tu red de tus contactos vinculados a esa obra, y que esa red es uno de los factores más importantes cuando se trata, por citar un ejemplo, de vender apps de móvil? ¿Ganas tú un solo euro de ese trabajo de crear esa red? ¿Y de esas ventas?

Cuando esa base de datos, con tu red incluida, sea enorme y se activen sistemas predictivos de machine learning que hagan innecesarios muchos arquitectos, todo desarrollado en base a tus datos, ¿exigirás tu parte del negocio? ¿Exigirás que te dejen usar los datos para poder hacer tus proyectos urbanos, o pagarás por ellos?

Y no olvidemos algo crucial. Una vez eres el primero en tener un sistema predictivo potente, tus competidores probablemente quedarán atrás rápidamente ya que el sistema se retroalimenta. El buscador de Google es un buen ejemplo.

No estoy siendo proteccionista o yendo contra el progreso. Simplemente estoy tratando de evidenciar cuestiones que hay que hacerse.

Se hace fundamental crear una entidad que gestione los datos procedentes del sector de la arquitectura

¿Qué está haciendo el CSCAE al respecto?

Desde el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante hemos desarrollado la red socioprofesional Plazatio, en la que estás leyendo este artículo, para que los arquitectos dispongan de una alternativa que busca garantizar un uso ético de los datos. Garantizado en la medida que lo que en ella se almacena tiene un control que depende de órganos de gobierno elegidos y gestionados democráticamente.

Plazatio está a disposición del CSCAE para que sirva de herramienta para ser esa infraestructura, desde una gestión adecuada. Desde hace algo menos de un año es Entidad Colaboradora Oficial del CSCAE. El proceso de convertirse en una estructura nacional debería acelerarse para que sea esa estructura aquí mencionada.

En este punto hay que tener en cuenta que ningún Colegio de forma individual dispone de suficientes datos para generar una infraestructura de gestión de big data.

El tener datos de comportamiento online de colegiados puede llegar a tener otras implicaciones importantes a las que el CSCAE debe prestar atención. Un mal uso de estos datos podría afectar incluso a la estructura democrática. También para la estructura democrática de los Colegios de Arquitectos y sus procesos electorales.

Si se consiguieran reconstruir datos de la red de relaciones entre colegiados se podría analizar quiénes son los colegiados con más centralidad en la red, teniendo por tanto mayor potencial de influencia. Es conocido que este tipo de técnicas las empleó Obama en las segundas elecciones a las que optó a la Presidencia de los EEUU.

Mientras todo esto llega hay una realidad urgente. De momento, todos los Colegios y estudios de arquitectura deberán adecuarse a la nueva regulación europea. Recordamos, antes del 25 de Mayo de 2018 deberá estar listo, y el CSCAE tendrá que tomar nota e impulsar las medidas que corresponda.

Si los datos son el petroleo del s.XXI tenemos que preguntarnos si queremos una sociedad de jeques de los datos. O si queremos democracia. Y actuar en consecuencia.

El tiempo se agota.

Vicente Castillo Guillén es Arquitecto, Máster en Propiedad Industrial, Intelectual y Nuevas Tecnologías por EOI-Business School, experto en análisis y gestión de intangibles por el Instituto de Análisis de Intangibles, Project Manager Professional por el Project Management Institute y Big Data & Social Analytics Certificate por el MIT.

Actualmente es Vocal de Cultura del Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante

Muchos de los artículos referenciados en este texto han sido obtenidos del curso Big Data & Social Analytics Certificate en MIT.

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