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'Para incentivar la implantación de jardines verticales sería necesario crear un tributo ecológico'

CTAA por CTAA 27/06/2016 08:35

Entrevista a Ignacio Solano, gerente y biólogo de Paisajismo Urbano.

La jardinería vertical, como las cubiertas vegetales, son una novedad que destaca por su impacto estético y la personalidad propia que le confiere a los edificios, pero ¿Qué otras ventajas ofrece?

A parte de las ventajas estéticas ofrece también ventajas catastrales, puesto que está demostrado que, al dotar a los edificios de componentes añadidos –arquitectónico y artístico-, se convierten en construcciones de referencia, por lo que su valor catastral aumenta debido la singularidad que adquieren. Según nuestros cálculos, el precio de un edificio con una fachada verde puede incrementarse entre un 12% y un 15%. Y a esto hay que añadirle los beneficios energéticos que conllevan los jardines verticales, que se traducen en un aislamiento acústico de +/- 8 decibelios y un aislamiento térmico de +/- 5 grados. Además reducen el efecto isla de calor y mejoran el “hábitat humano”, por decirlo de alguna manera. 

 

La actual normativa, desde la aprobación del Código Técnico de la Edificación (CTE) en 2006, ha puesto el acento en la eficiencia energética de los edificios. ¿Podría explicar por qué este tipo de estructuras y la utilización de mantos vegetales permiten lograr mejores aprovechamientos energéticos en los edificios?

Debido al aislamiento término y acústico que proporcionan, como ya se ha mencionado. Además, la construcción se realiza como una fachada ventilada que dota al edificio de una cámara de aire, además de un panel plástico y de una cobertura vegetal permanentemente humectada, lo que consigue que resulte energéticamente más eficiente.

Ustedes dedican parte de su actividad a los cursos formativos. ¿Cree que nuestros arquitectos tienen una formación sólida sobre este concepto y las aplicaciones de los jardines verticales?

No, en general no. El arquitecto puede tener una idea conceptual muy buena, pero lamentablemente cuando el proyecto entra en licitación, se impone el precio en detrimento de la calidad. En este tipo de elementos arquitectónicos el precio es un factor importante, pero no hay que dejar de pensar en la calidad de la ejecución. Estamos trabajando con plantas, con elementos vivos, y aquí la experiencia y los conocimientos del ejecutor son muy importantes. Por desgracia, la mayor parte de los arquitectos desconocen las ventajas e inconvenientes de los diferentes sistemas de jardinería vertical, o las diferencias entre realizar el proyecto con una empresa ejecutora u otra.

Paisajismo Urbano decide impartir cursos al entender que el fenómeno de los jardines verticales había venido para quedarse. Cuando dominas una técnica lo habitual es acapararla y no difundirla, pero nos decantamos por hacer lo contrario.

Advertimos que los arquitectos deseaban incluir elementos naturales en sus construcciones, que existía una conciencia ecológica, además de demanda, en la actividad arquitectónica pero no existían los canales pedagógicos adecuados. Esta situación despertó el oportunismo de pseudoformadores que aseguraban construir jardines verticales –sin ningún portfolio- y que se aprovechaban de la falta de conocimientos general.

Esa circunstancia provocó la ejecución –nunca mejor dicho-, por parte de algunas personas mal asesoradas, de varias decenas de jardines verticales que resultaron ser un auténtico fracaso y que afectaban a la percepción de la opinión pública respecto este tipo de trabajos. Fue en ese momento cuando decidimos que debíamos ofrecer nuestra experiencia mediante una formación de calidad, que asegurara la perdurabilidad de los organismos vivos con los que trabajamos y que ofreciera garantías para el prestigio de los arquitectos que se formaran, prestigio que ponen en peligro cuando proponen este tipo de proyectos y son ejecutados por personas o empresas que no han sido contrastadas a fondo y estudiadas previamente.

El fenómeno de Internet hace que cualquiera pueda disfrazarse con maravillosas imágenes que no son de su propiedad, o con proyectos recién terminados de los que no se muestra la evolución.

¿Los jardines verticales son un producto destinado a los edificios de nueva construcción o las construcciones ya existentes y en reforma?

Son válidos para ambas situaciones. Lo más importante es elegir el sistema constructivo que se vaya a emplear, porque no todos son ligeros, no todos son válidos para todos los edificios, no todos ofrecen buenos resultados y no todos respetan visión del proyecto que el arquitecto propone.

¿En qué sectores es más habitual la instalación de jardines verticales? ¿Por qué? ¿Y en qué países está más implantada esta tendencia?

Es válido para cualquier infraestructura (hoteles, oficinas, edificios públicos, etc.), tanto en el sector privado como en el público. La tendencia es que lo utilicen empresas preocupadas por la responsabilidad social corporativa, que quieren dar una imagen verde y desean dar un valor añadido a una construcción. Hoy un jardín vertical es un elemento sorprendente que atrae a la prensa y que permite que la empresa se pueda promocionar como eco-friendly.

Otro caso sería, por ejemplo, un restaurante con una pared verde, llena de vida, que llama la atención por su originalidad. Este tipo de negocios consiguen destacar con la instalación de un jardín vertical frente a su competencia al tiempo que captan la atención de los medios, hecho que ofrece publicidad al negocio. Un buen ejemplo de esto sería el caso del edificio de La Calahorra en Elche donde, gracias a la confianza que depositó en nosotros el reconocido arquitecto Antonio Maciá, se logró convertir una zona que era un verdadero perjuicio urbanístico, que prácticamente se había convertido en un urinario público, en una zona de referencia en la ciudad a través de una visión conceptual muy interesante y una excelente ejecución.

Más escasos son los emprendimientos particulares en el campo de la jardinería vertical, aunque los resultados son espectaculares y hemos realizado impactantes instalaciones por todo el mundo, pero lo normal es que se instalen en edificios públicos, en corporaciones, y sobre todo en las empresas que buscan una identidad verde.

Curiosamente en Europa, y aún menos en España, es donde menos está implantada esta tendencia. Nos sorprende muchísimo el auge que están alcanzando en diferentes países latinoamericanos, como Colombia, México, Argentina y sobre todo Chile, donde estamos impartiendo cursos y donde más obras se realizan y licencias para el uso de nuestra patente se están otorgando. En Latinoamérica Paisajismo Urbano es valorado como marca española, símbolo de calidad, mientras que en España no sucede lo mismo.

Es una cuestión de conciencia ecológica en grandes ciudades saturadas de contaminación.

En España al parecer no hay regulación legal específica sobre esta materia. ¿Echa de menos un marco normativo concreto para construcción de este tipo de estructuras? ¿Cree que los nuevos edificios deberían comprender ya elementos básicos para eventuales instalaciones de jardines verticales?

Da miedo pensar en quien va a regular esto, y en base a qué criterios.

Ese es la cuestión que se da actualmente con las certificaciones LEED en América. Estas certificaciones están muy implantadas en el continente americano, y existe un consejo regulador para jardines verticales. Curiosamente, las personas que regulan estos sistemas carecen absolutamente de conocimientos específicos en la materia. Son profesionales relacionados con la construcción y el diseño, pero no dominan esta técnica ni sus particularidades. Este hecho desemboca en selecciones de especies desastrosas y sistemas constructivos nefastos que son aceptados como buenos. Se trata de un ámbito complejo, y su regulación debiera pasar por las empresas y/o personas más notables en el sector.

Personalmente, considero que los nuevos edificios deberían contar con ciertos elementos básicos que facilitasen eventuales instalaciones de jardines verticales. Si queremos permanecer en este planeta un par de cientos de años más, tendríamos que plantearnos más seriamente cubrir de verde nuestras ciudades.

 

Su empresa se mueve en un ámbito internacional. ¿Es debido a que la demanda interna no ha eclosionado todavía? ¿Cómo se podría incentivar la implantación de jardines verticales en nuestras ciudades?

La demanda interna en España aún es baja, aunque existen proyectos muy atractivos. Sin embargo, son elementos que, a corto plazo, encarecen las construcciones, aunque a medio plazo sus beneficios son innegables. Pero somos inmediatistas, y la actual época de crisis no acompaña, no nos encontramos en el marco más adecuado para su completa implantación en las ciudades, con la excepción de unos pocos arquitectos que pueden permitirse ser más artísticos o tener más iniciativas.

En mi opinión, para incentivar la implantación de jardines verticales sería necesario buscar la manera de abaratar impuestos por edificación a las empresas que doten de verde, es decir, un “tributo ecológico”. Otorgar algún tipo de descuento fiscal o ayuda por cada metro cuadrado de verde implantado, como ocurre por ejemplo en Guatemala, porque al final es algo beneficioso para todos, incluso para el constructor, teniendo en cuenta que la superficie vertical resulta más económica de ajardinar que la horizontal. Habría que plantearse reducciones, promociones o ayudas como ya se hizo en su día con el tema fotovoltaico y otras energías renovables.

 

¿Por qué se decanta por un modelo de franquicia? ¿Qué ventajas le confiere al proyecto de Paisajismo Urbano?

La calidad de nuestros resultados ha hecho que la demanda sea grande, y Paisajismo Urbano no puede atender todas las solicitudes que recibe. Necesitamos contar con colaboradores alrededor de todo el mundo. Evidentemente a estos partners  hay que formarlos y apoyarlos con nuestro know how, puesto que se trata de una tecnología compleja y multidisciplinar. Para trabajar con plantas hay que dominar ciertos aspectos botánicos, de hidroponía y de ingeniería hidráulica.

El único modelo que nos permite garantizar al ejecutor de la obra, sin ser nosotros de manera directa, es a través de delegaciones que trabajen de acuerdo a nuestros estándares de calidad.

 

Este tipo de estructuras, que cuentan con las plantas como protagonistas, es aplicable en todas las latitudes y para todos los climas. ¿Cómo se afronta un proyecto en un clima como el nuestro, mediterráneo, de altas temperaturas y muy seco?

Sorprendentemente no tenemos un clima tan malo, es muy benévolo con las plantas si sabes qué plantas usar y dónde colocarlas. Vivimos en una zona templada, aunque tenemos picos altos y bajos de temperatura. No obstante, las plantas son unas colonizadoras sobresalientes, y siempre salen adelante si se realiza una selección de especies apropiada basada en más de diez años de pruebas. Según la ubicación geográfica del jardín vertical hay plantas que funcionan y otras que no por lo que esta elección es fundamental para que la composición vertical prospere de forma óptima. Es más, incluso en la misma ciudad, o incluso en el mismo edificio se le da un tratamiento completamente distinto a una pared norte, a una sur o a una noroeste, es decir, según su localización. Es más, ni siquiera en el mismo muro se emplean las mismas plantas a diferentes alturas debido a los gradientes químicos e hidrométricos.

Nuestros trabajos se basan en un profundo conocimiento de las plantas, en un bagaje y en una experiencia que nos permiten conocer las necesidades del jardín. Ningún jardín vertical es igual al anterior, ya que ni siquiera las formulaciones químicas de los sistemas de riego son iguales para las mismas plantas o para las mismas orientaciones. Es más, ni siquiera los principios de alelopatía positiva -de cómo se combinan las especies para que se ayuden y nitrogenen- se comporta igual en el norte que en el sur, puesto que se trabaja con diferentes familias. Finalmente, los jardines verticales son elementos complejos donde se generan muchísimos gradientes e interacciones. Por eso lo correcto teniendo en cuenta todos estos criterios biológicos y botánicos, es crear Ecosistemas Vertical más que Jardines Verticales.

 

¿Podría destacar tres de los proyectos más emblemáticos que hayan desarrollado en el último año?

Paisajismo Urbano ha finalizado con éxito a través de su tecnología el jardín vertical más grande del mundo en Colombia, con más de 3.100 metros cuadrados. También a través de nuestra tecnología se ha conseguido construir el segundo jardín vertical más grande del continente americano, con más de 1.000 metros cuadrados, y el más alto de Latinoamérica casi 100 metros de altura. Además, ya contábamos con un récord en España al construir el jardín vertical interior más grande de Europa.

 

 

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